|
|
El Dragón Invisible |
|
Extrañas huellas en cercanías de Rufino
Juan José Mecchi
Norberto Mollo
Rufino – Santa Fe
I.F.O.R. – Investigadores del Fenómeno Ovni de Rufino
A través del periódico local El Diferente del sábado 28 de febrero de 2004 tomamos conocimiento de la aparición de numerosas huellas de forma circular en un campo ubicado 10 kilómetros al norte de la ciudad de Rufino. No teníamos certeza del lugar exacto, por lo cual no pudimos arribar con la celeridad deseada al sitio. Mantuvimos un primer contacto con el investigador que estaba a cargo del caso, pero no pudimos averiguar el lugar con precisión.
Días después, el día 4 de marzo, el propio investigador Orlando Arroyo nos condujo al lugar donde efectivamente pudimos apreciar la existencia de las mismas. Este campo está ubicado en Colonia Albertengo, a pocos metros de la escuela de dicho paraje.

Nos habían llamado poderosamente la atención los efectos consignados en el periódico que se producirían dentro de las huellas: "Tela blanca muy frágil al tacto que al introducir la mano en la misma se deshacía, dejando una especie de líquido espeso que al dejarlo secar al aire libre en la piel, se desvanecía dejando un color ‘ácido’", "el cambio de temperatura que podía apreciarse dentro y fuera del círculo, apoyando simultáneamente ambas manos, siendo más elevado en la marca, pero si estos datos no fueran pocos, se podía apreciar que emanaba de los mismos una especie de vapor". "Al llegar al lugar, al intentar tomar las primeras fotografías, éstas no podían lograrse si la cámara se encontraba por encima de las marcas, pero al alejarse la situación se normalizaba".
Visitamos en varias oportunidades las huellas, y pudimos constatar todas las veces la existencia de la citada tela blanquecina. No ocurrió lo mismo con los demás fenómenos descriptos: no se registraron temperaturas diferentes fuera y dentro de la huella, la brújula no presentó alteraciones y se tomaron fotografías sin que se alterara la cámara, ni se velara el rollo.
La investigación se inició con la extracción de muestras de tierra dentro y fuera de la huella. Las mismas se llevaron al laboratorio Consultagro del ingeniero Roberto Sola quien realizó los análisis con los siguientes resultados:
|
Análisis y unidad |
Fuera de la huella (testigo) |
Dentro de la huella |
|
Nitratos (NO3-) ppm |
17,00 |
19,40 |
|
Nitrógeno de nitratos ppm |
3,85 |
4,39 |
|
Fósforo (P) ppm |
39,00 |
53,80 |
|
Materia orgánica % |
2,39 |
2,93 |
|
Carbono % |
1,39 |
1,70 |
Ppm: partes por millón
%: Por ciento
Los análisis revelan resultados muy bajos en nitratos y en nitrógeno. Por el contrario los valores de fósforo en el suelo son muy buenos. La cantidad de materia orgánica y de carbono oscila entre niveles bajos y medios. No se evidencian anomalías significativas en los valores dentro y fuera de la huella.
Se hicieron observaciones en el lugar utilizando lupas y se pudo detectar que la tela contenía grandes cantidades de pequeños artrópodos conocidos como ácaros o arañuela roja. Trasladadas al laboratorio, se observaron las muestras al microscopio y se pudo constatar que efectivamente había ácaros en cantidad.
En la segunda visita al lugar pudimos comprobar que el sitio donde se habían extraído las muestras, sobre el anillo existente en ese momento, habían quedado ahora aproximadamente 50 centímetros dentro del borde de la huella. Esto nos dio la pauta que la huella había crecido. Esto sumado a los comentarios del periódico acerca de que dichas marcas ya habían aparecido hacía un tiempo atrás, en otros sectores del campo, y que aún seguían apareciendo otras nuevas, nos llevó a pensar en la existencia de un fenómeno natural como causante de las mismas.
En plena investigación de las huellas de Colonia Albertengo, se presenta otro caso similar, del cual tuvimos conocimiento mediante el periódico local "La Tribuna" de fecha sábado 13 de marzo de 2004. Estas huellas habían aparecido en el ex convento de monjas, actual sede de la congregación religiosa Hogares Nuevos, en la localidad de Aarón Castellanos. En dicho artículo se presenta una imagen de las huellas y se dan a conocer relatos de testigos que dijeron haber escuchado el jueves 11 a las 00.30 hs un extraño ruido en la zona, que se vinculó de inmediato a la aparición de esas marcas. Un vecino muy cercano a donde se hallaron las huellas – está a unos 20 metros de las mismas – nos confirmó que ni él, ni familiares suyos que se hallaban despiertos a esa hora y fuera de la casa hayan visto o escuchado algo. También es de destacar que altos ejemplares de eucaliptos y un cable telefónico obstaculizan cualquier descenso desde el aire a ese sector. Se analizaron las muestras de pasto y se pudo constatar también la existencia de la misma especie de ácaros vista en Colonia Albertengo.

Consultada bibliografía sobre este tema, más el aporte realizado por otros investigadores, se llegó a la conclusión que estas huellas no serían otra cosa que las popularmente conocidas como "anillos de hadas". Se trata de un fenómeno natural producido por un hongo, cuyo micelio se extiende en forma subterránea en todas direcciones dando la forma de un círculo. Los ácaros aprovechan la existencia de alimento en abundancia y presentan una explosión demográfica en el borde mismo de las huellas, cubriendo con sus delgadas telas gran parte de las mismas.
El investigador Luis Ruiz Noguez en su publicación "Anillos de Hadas" describe claramente el proceso de esta manera:
La mecánica en la formación del anillo es muy sencilla. Una espora que cae en terreno fértil hace crecer el carpóforo, dentro de la tierra, y la seta madre, fuera de ella. Esta seta, a su vez, suelta sus esporas, que caerán en su derredor, formando nuevas setas. Las hifas, que corren por el subsuelo crecen radialmente en busca de alimento y alejándose de terrenos agostados. Cuando las condiciones son propicias (temperatura y humedad adecuadas) crecen las nuevas setas en las partes nuevas y alejadas del centro, formando un anillo. Esto puede ocurrir de la noche a la mañana por absorción de agua después de una lluvia: ha nacido un Anillo de Hadas.


