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Las Diferencias entre El Prestamista y El Prestatario

Como ocurre con cualquier operación comercial, al firmar un préstamo aparecen conceptos que no siempre son del todo claros. Por tanto, es útil conocer la terminología específica para no cometer errores que puedan volverse en nuestra contra en el futuro.

En las siguientes líneas profundizaremos en los dos personajes principales de un préstamo. Se trata del prestamista y del prestatario; términos muy útiles en el mundo financiero y vale la pena ser claro para evitar confusiones.

A pesar de que estos dos términos se utilizan ampliamente, muchas personas que no tienen conocimientos financieros no distinguen con precisión estas categorías. A continuación, profundizaremos en estos conceptos que se incluyen en cada contrato de préstamo bancario.

El Prestamista

Se entiende por prestamista como toda persona física o jurídica que pueda contratar un préstamo. Pero, ¿qué es un préstamo? Para el asunto que nos concierne, lo definiremos como un contrato por el cual una persona otorga a otra una cantidad de dinero a cambio de intereses.

Los prestamistas, que como decimos pueden ser personas físicas o jurídicas, son aquellos que entregan a un tercero un importe que se devuelve íntegramente bajo una serie de condiciones establecidas en un contrato oral o escrito en el que se especifican las comisiones, los intereses y los periodos en los que debe devolverse el mismo.

Cada contrato debe estar sujeto a las leyes y reglamentos del territorio en el que se concretó y firmó.

Un prestamista puede ser de tipo bancario y no bancario. El banquero es el tipo de prestamista más popular al que acudir cuando se solicita un préstamo.

Un prestamista bancario no es más que la entidad financiera legal que ofrece préstamos de todo tipo, ya sean personales, de inversión y desarrollo empresarial, préstamos online, hipotecas o conversiones, etc.

En general, este tipo de prestamista requiere una serie de requisitos, como el respaldo y la prueba de solvencia para devolver el préstamo otorgado.

El prestamista no bancario se clasifica a su vez en prestamistas individuales y prestamistas legales. Los prestamistas individuales son todas las personas físicas que tienen la oportunidad de realizar un préstamo.

Este tipo de prestamista no requiere muchos requisitos y son más flexibles con las cuotas para el pago del préstamo, e incluso sin afiliarse a entidades bancarias pueden proveen préstamos para cada emergencia o tipo de situación que lo precise, como préstamos personales urgentes.

Los principales prestamistas legales no bancarios son sociedades de inversión, cajas de ahorros, sociedades hipotecarias o sociedades mercantiles.

El prestamista es, por tanto, como suele decirse, «la gente que presta dinero«.

El Prestatario

Un prestatario, por su parte, es la persona física o jurídica que solicita y recibe capital en forma de préstamo, quien por convenio acepta las condiciones, las cuotas, los intereses y los plazos durante los cuales este capital debe ser devuelto.

En resumen, el prestatario asume todas las obligaciones y adquiere todos los derechos en el contrato de préstamo firmado. Dicho contrato está sujeto a los derechos y obligaciones establecidos en las leyes del área en la que fue desarrollado y suscrito.

Los prestatarios son personas que necesitan financiación para algún fin: comprar una vivienda, iniciar un negocio, etc.

El prestatario es, por tanto, como suele decirse, «la gente que recibe el dinero prestado«.

Diferencias entre Acreedor y Deudor

El acreedor es quien tiene capacidad para otorgar un capital prestado y es quien recibe dicho pago del capital prestado en cuotas y medios preestablecidos en un contrato con intereses asociados al préstamo.

El deudor es quien recibe el préstamo y debe instalarlo en cuotas, plazos de pago e intereses ya preestablecidos en el contrato que él y el prestamista aceptaron.

En definitiva, el prestamista es aquel que ofrece un préstamo en las condiciones preestablecidas en un contrato, verbal o escrito, y el prestatario es quien recibe el préstamo y acepta los términos del contrato, convirtiéndose en el propietario del préstamo.

Debe pagar según lo establecido por ambas partes en el contrato.