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El Dragón Invisible |
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Punta Arenas – Chile
Junio de 1968
Diario "La Razón" – Junio de 1968
Publicado nuevamente en el boletín RAO Nº 31 (2º trimestre de 1999)
Dos avezados pilotos de Aerolíneas Argentina observaron un OVNI en Punta Arenas, al lado del estrecho de Magallanes. Los veteranos del aire, que volaban con la máquina a 900 metros de altura, vieron un cilindro rojizo y brillante. No tienen dudas de que se trataba de un plato volador, y algunos de los 18 pasajeros que viajaban también corroboraron la experiencia.
Los comandantes Raúl Guardabassi (40 años, soltero, cordobés, 13 años en la empresa) y Ulises Tiviroli (54 años, casado, una hija, mendocino, 22 años en Aerolíneas) de Aerolíneas Argentina se acercaron a conversar con "La Razón". El diálogo se desarrolló de la siguiente forma:
¿Qué observaron en el cielo?
Tiviroli: Yo, por ser copiloto, fui en realidad el que prestó más atención a lo que ocurría. Eran las 21:17 del último martes cuando estábamos sobre la enorme pista de Punta Arenas, prácticamente sobrevolando el Estrecho de Magallanes, cuando advertí un objeto luminoso, de forma redonda y alargada, que realizaba movimientos por encima del horizonte. En ese momento se lo dije a Guardabassi y a Bartou, el despachante de la empresa en Río Gallegos que viajaba en la cabina con nosotros.
¿Era una noche con visibilidad normal?
Guardabassi: La visibilidad era de unos 200 kilómetros, con lo cual le estoy diciendo del buen tiempo reinante. Yo venía al comando del Avro 748 que habitualmente utilizamos, y estaba en comunicación con el aeropuerto para comenzar la tarea de descenso. Cuando Tiviroli dijo que había un objeto, le respondí con algo de ironía: "Debe ser un plato volador". Y no me equivoqué; porque eso que teníamos adelante era un objeto que poseía una conducción inteligente. Primero se movió de Sur a Oeste, después viró en 90º, más tarde volvió a doblar otros 90º y quedó en dirección inversa a la que venía al comienzo. Tantas maniobras, posiblemente en antecedentes de nuestra presencia, no se pueden efectuar sin comandos correctos. Ahora que no vengan con la historia de algún globo sonda porque el viento no puede cambiar de dirección en tantas oportunidades durante cinco minutos.
¿Pudieron establecer a la distancia que se hallaba y a que altura se movía?
Tiviroli: Mire, la distancia fue imposible de establecer, porque no había puntos de referencia. A esa hora la Cordillera de los Andes no se apreciaba, porque de lo contrario hubiésemos tenido algún punto de referencia. Pueden ser 2 o 100 kilómetros los que nos separaban. La altura de vuelo era de 1.800 a 2.000 metros, ya que estaban algo encima a nuestra máquina y en ese instante volábamos a 900 metros. Lo que más me llamó la atención fue la poderosa luminosidad del OVNI, pero no pude divisar otros detalles, por la oscuridad.
¿Ustedes lo perdieron de vista, con tantos movimientos?
Tiviroli: No, lo que pasó es que debí dejar de mirar cuando mi intervención en el aterrizaje se hacía imprescindible. Teníamos 18 pasajeros en la nave y algunos de ellos alcanzaron a divisarlo algunos segundos. Hay que ver que la cabina era el sitio ideal para seguirlo con la mirada. Cuando carreteamos y dimos vuelta para acercarnos a la base, ya no tuvimos más contactos. Al bajar fue imposible insistir en las observaciones porque hacía mucho frío, y ahí escuché que la esposa de uno de los cónsules chilenos en el sur argentino le decía a su marido que había visto un plato volador.
¿No se pudieron confundir con algún fenómeno celeste?
Guardabassi: De ninguna forma. El OVNI estaba en la zona baja, donde no hay estrellas, cometas o cualquiera de los fenómenos corrientes. Además en materia de observar el cielo pocos nos pueden enseñar, porque llevamos años volando. Lo del martes fue una cosa excepcional y habrá que deponer algunos prejuicios para comprender que los OVNIs son una realidad.
¿Usted cree en la existencia de los platos voladores?
Guardabassi: Claro que sí. Los terráqueos debemos ir comprendiendo que nos visitarán seres de otro mundo, y toda esa imagen de invasores tras lo que se los disfraza es fruto de una mentalidad de prejuicio. Sería muy interesante un acercamiento.
¿Ustedes estaban bien descansados?
Tiviroli: Al tomar la máquina en Río Gallegos, en las clásicas postas que realizamos en la empresa, habíamos dormido muchas horas, almorzamos lo de siempre y no bebimos. Esa nave de color rojizo luminoso no es fruto de la imaginación, sino una realidad con la que chocamos. Inclusive creo que los observadores de Puerto Natales deben haber registrado su paso, es imposible que haya pasado inadvertida para ellos.
¿Realizarán un informe sobre el fenómeno?
Guardabassi: Tenemos en el avión las planillas que entrega una entidad estadounidense para registrar todos los fenómenos relacionados con los OVNIs. Aportaremos los detalles de esta experiencia para ver si pueden ayudar en algo. Creo que hay que desentrañar ese mundo, y nada mejor que colaboremos. Soy un enamorado de estas cosas, inclusive leo literatura al respecto, y al bajar del avión tuve la sensación de que nos había llegado la hora de confirmar tantos interrogantes. Esto era un OVNI, y que ahora no vengan con otras cosas. Al igual que el caso de esa pareja que fue llevada con su auto a México. No me cabe dudas de que eso puede ser cierto, e inclusive que se hayan registrado fenómenos similares. Pero hay muchos intereses que se oponen a la divulgación de estos casos.